En 1991, la mayor empresa de videojuegos del mundo subió a un escenario para humillar públicamente a su socio tecnológico frente a toda la industria. Lo que no sabían era que esa traición acababa de crear al monstruo que casi los destruye. PlayStation. Unos años antes, un ingeniero de Sony, Ken Kutaragi, diseñó en secreto el chip de sonido de la Super Nintendo. Sus jefes casi lo despiden por trabajar con la competencia, pero el presidente, Norio Ohga, vio su potencial y decidieron asociarse con Nintendo. Para ello, Sony y Nintendo firmaron un contrato para crear la "Play Station", un lector de CD-ROM acoplable a la Super Nintendo. Para Sony era su entrada de oro al mercado del ocio y todo parecía perfecto hasta que el presidente de Nintendo leyó la letra pequeña. El contrato establecía que Sony mantendría el control absoluto sobre las licencias de todos los juegos en formato CD, algo que para Nintendo, que basaba su imperio en controlar cada cartucho y cobrar altos importes ...